¡Hola a todos los bloggeros! Lo primero de todo disculparme por mi inactividad estos días, y es que estoy de lleno en mis vacaciones de Semana Santa y, además de desconectado de  casi todo, ando en lugares sin conexión buena parte del tiempo. Es por eso que muchos días de esta semana no tendremos el comentario habitual. Pero hoy regreso y lo hago nada más y nada menos que con la mismísima anfitriona, la todopoderosa Rusia que, al contrario a lo que nos tiene acostumbrados últimamente, nos trae una de las peores canciones del año y, seguramente, una de las peores canciones rusas en Eurovisión, si no la peor. Para más curiosidad, la cantante, Anastasiya Prikodkho, es ucraniana -¡toma esa!, después de toda la guerra del gas- y, como cabía esperar, esta elección desató todo tipo de polémicas en el antiguo país de los zares. El tema diana de estas críticas, Mamo, que será cantado tanto en ruso como en ucraniano.

Como reza el título, nos encontramos ante una de las peores anfitrionas de la historia. Por lo menos yo, en la historia reciente, no recuerdo que un país organizador se presentara con una canción tan pésima. Todo lo contrario, estos países siempre solían traer buenas apuestas cuando el festival se ha celebrado en sus  territorios, recordemos a Anna Vissi (Grecia 2006), Athena (Turquía 2004) o Sahlene (Estonia 2002). Incluso aquellos que no tuvieron tanta suerte en su año, como los ucranianos o letones en 2005 y 2003, respectivamente, no llegaron a un nivel tan bajo como el de Rusia este año. Pero tratándose de este país es, si cabe, aún más decepcionante porque, como dije en la columna justo tras la elección de la representante, me niego a pensar que en un país tan grande y con una industria discográfica tan en auge constante como es Rusia no hayan sido capaces de encontrar nada mejor. Me niego rotundamente. Y por lo que respecta al tema, tampoco es de los peores, peores del año (y es triste decirlo), pero como que no. Hay ratos en los que parece que suena bien, pero otros en los que molesta hasta límites insospechados. Por no hablar ya del final, que provoca instintos suicidas hasta a la persona más paciente. Si por lo menos la chica cantara bien… Porque fuerza interpretativa no le falta, eso no se lo podemos negar, pero la voz no difiere mucho de la de la verdulera de mi barrio, con perdón (a la verdulera por supuesto). Por esto y por otras muchas cosas que no voy a nombrar porque tampoco es cuestión de cebarse demasiado con los pobres rusos, mi nota es de un 2 y el lugar que le corresponde en mi ranking mental es el número 38 de 42 (imaginaos como serán las otras cuatro).

Si hablamos de posibilidades hablamos de que por primera vez en años es imposible colocar a Rusia entre las favoritas. Es más, el batacazo que estoy segurísimo que se va a dar será incluso más sonado que los de 2004 ó 2005, porque es una canción sin ningún tipo de gancho para el público, excepto para los pro-rusos que habiten en algunas repúblicas ex-soviéticas vecinas (confío en que el jurado rebaje esos doces y los convierta en puntuaciones más bajas, que reine la cordura, por Dios); y porque no veo a ningún jurado a lo largo y ancho de toda Europa capaz de votar por esta canción (exceptuando por supuesto al ucraniano que me imagino que apoyará a su compatriota). A eso hay que añadirle que ciertos jurados, especialmente occidentales, serán bastante reacios a votar por Rusia por miedo a otra posible victoria ayudada por todos sus vecinos ex-soviéticos y, como dijo Uribarri, que los países que tanto sufrieron con la famosa guerra del gas, como Bulgaria, Bosnia, Eslovaquia o Hungría, no creo que estén demasiado contentos con los rusos como para darles puntos. Por tanto, dudo que los anfitriones alcancen este año ni siquiera un top-15 y, probablemente, si hubieran tenido que pasar por una semifinal, ni la habrían superado. Pero bueno, sólo nos queda esperar al año que viene, haber si les entra el gusanillo por la humillación que van a sufrir en su propia tierra y el año que viene se ponen las pilas. Por último, ya lo siento por vuestros oídos, pero hay que ser legal y, como en todas las columnas, me tengo que despedir con la canción analizada. Hasta la próxima.

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